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     La iglesia parroquial de Santiago Apóstol de la Punta es un ejemplo de las típicas estructuras coloniales adaptadas a la topografía local. 


     La estructura de la iglesia es típica de la colonia y la región, una planta rectangular que va de norte a sur perfectamente coordinada para que los laterales estén alineados con los otros dos puntos cardinales.  Siempre tuvo mas o menos la misma distribución, aunque originalmente fuera mucho más pequeña, probablemente después del terremoto de los andes se reformó y reforzó utilizando cal, piedras y mampostería de la época con columnas exteriores que reforzaban las paredes, muy probablemente embutidas en la nueva estructura reformada a mediados del siglo pasado.   


     La torre del campanario se mantuvo, desde su creación en un monto indeterminado de finales del siglo XIX o principios del Siglo XX,  se mantiene en el mismo sitio y con la misma distribución y elementos, lo que puede notarse desde el exterior de su planta pues los cálculos y reformas por mas que trataron de integrarla la dejaron como un estadio o construcción satélite integrado a la nave del evangelio por un corredizo posterior.


     Su campana de bronce era de singular y "ESPECTACULAR" sonoridad, pero habitantes locales afirman que el padre "Panchito la cambió" en momento de reformas, no podemos afirmarlo ni negarlo aunque es muy probable que se desmontara para refacciones y nunca fuera devuelta, apareciendo la pequeña campana temporal en todo el centro del frontis de la fachada principal bajo la sencilla pero simbólica cruz de metal.  Posteriormente se instalaron nuevas campanas pero los mismos habitantes afirman que no son las originales y su sonido no es el mismo, podríamos presumir que se  sustituyeran aquellas pesadas campanas de bronce de la época de la colonia por unas menos voluminosas y mas manejable como se hizo en muchas iglesias  de la república para evitar el colapso de las estructuras y procurar su función primaria.

     La fachada esta dividida en tres tramos simétricos adosados con pilastras o pilares románicos inmersos en la estructura que terminan o rematan en un capitel dórico.  Destacan  tres ventanales y puertas de madera aludiendo a la Santísima Trinidad las puertas frontales poseen incrustaciones en bronce. Para complementar la simetría estructural a cada lado de las naves de la epístola y el evangelio en orden simétrico se colocaron ventanas de medio punto  que fueron complementadas posteriormente  en el primer decenio del siglo XXI  con pasajes bíblicos, advocaciones marianas y santos locales.  Los vitrales de la fachada central contienen al patrón: Santiago, la co patrona Santa Ana y a Nuestra Señora de Candelaria, la advocación mariana cuya tablilla apareció en la hoy parroquia Pablo VI Nuestra Señora de Candelaria.

     En el interior del templo, aludiendo a la típica construcción local adaptada a la zona y con cierta simetría o semejanza a los otros dos templos erigidos en el mismo período y fecha, se pueden notar columnas y pilastras sencillas que delimitan las naves laterales de la principal y sostienen el doble techo a dos aguas que proporciona una perspectiva de amplitud y grandeza que enaltece la  majestuosidad del templo.  EL remate exterior es muy similar al de San Juan Bautista de Milla. Finalmente destacan tres elementos muy particulares, el coro sobre la puerta principal que m permite una difusión sonora extraordinaria aunque esta en desuso ya que los cantantes y coros parroquiales se ubican al borde de la capilla bautismal del lado de la epístola, los dos bordes de las naves de reciente anexión, que son: la capilla del Santísimo del lado del evangelio y la capilla bautismal del lado de la Epístola.  En el caso de la catedral la distribución es inversa.  Finalmente y quizás procurando dar grandeza a su pbresiterio, al no haber altar se remata el techo con un sobre techo más alto aún en el que destaca una cruz que solo puede apreciarse desde el exterior, todo el conjunto remozado y acompañado de vitrales que proporcionan una espectacular policromía al amanecer y en las misas vespertinas además de los frescos del maestro Pietronio.

     Destacan y sobresalen en el altar mayor la gran cruz de madera que mide nueve metros  y en su extremo superior tiene un fresco del Espíritu Santo, ese mismo que celebramos en Pentecostés los Rocieros de Corazón, del que desprenden siete rayos que representan las virtudes cardinales.  La Gran cruz de madera se convierte en crucifijo  cuando se colocó el "Santo Cristo" tallado en Madera en el mismo salón parroquial, acompañado a su diestra por el Apóstol y su siniestra por la Santísima Virgen María.  Como dato curioso, los trozos de Madera  fueron donados por los hermanos Grespan y tallados bajo la supervisión de hermano claretiano y escultor Segundo Gutiérrez  por lso mismos jóvenes de la parroquia que a martillo cincel y pica forjaban la madera bajo indicaciones del padre Guti.

Imágenes cortesía del consejo parroquial.

     Han pasado cincuenta años de aquel remozamiento del altar cuando se colocaron las tres tallas de madera, con la colaboración del padre Abad y el genial y cercano pare Guti, que ante la preocupación de los parroquianos tuvo la ocurrencia de guindarse como un niño del "Santo Cristo para demostrar" la solidez de su fijación.  Entre aquellos jóvenes parroquianos también colaboraron dos de los hijos menores de Doña Carmen y Golfredo, los esposos Rojas Marquina, Yandira y Gerardo fueron modelo de la cara y manos  de Santiago y La Virgen...

     Muchos parroquianos, fieles y visitantes desconocen que el Cristo del altar esta insprado en el Santo Cristo de la Grita, en el Santuario de Regla en Tovar también hay uno, y a su lado se encuentran La Virgen María y Santiago Apóstol confundido por muchos feligreses con San José, ambas figuras creadas por el claretiano padre Guti talladas en el mismo salón parroquial con una inspiración neo modernista catalán trencadí.